Aracely Grisales' Obituary
Dios vio en el cielo que faltaba quien arara su precioso jardín,
y envió con amor un ángel a la tierra.
El ángel encontró a Aracely contemplando con tristeza a la gente pasar.
Sus manos, que una vez hacían florecer las plantas en su hogar, ahora se marchitaban…
Su cansancio y tristeza profunda oscurecían su rostro. Sus recuerdos se desvanecían y la llenaban de melancolía.
Entonces el ángel dijo:
—Ven, preciosa Aracely, tu misión en la tierra ha concluido. Y en el hermoso jardín de Dios necesitamos tu alma para crecer
en sabiduría junto con las flores.
Tomando de la mano al ángel, Aracely se fue a despedirse de sus hijos amados, a tierras lejanas, y el ángel le dio el
entendimiento de que el día de partir se acercaba.
En una lucidez que yo jamás había conocido, nuestra madre anunciaba sus últimos días en la tierra, mientras yo observaba
su rostro, su mirada serena, y recibía su amor por última vez, con la comprensión y el presentimiento de lo que ocurriría.
En su partida para ser la preciosa flor resplandeciente del jardín de Dios, nuestra madre dejó su dulce aroma en la tierra, que
aún sentimos mi hermano y yo.
Todos podrán decir lo mismo de sus madres desde su propia perspectiva.
Pero la nuestra fue el dulce aroma de hibisco, rosas y guayaba, y el susurro amoroso que decía:
—Todo va a estar bien, voy a hacer una rogativa para que todo se solucione.
Aracely creía solucionar todo con lo que Dios le dio en la Tierra y pensaba:
—Voy a poner sal para protegernos de todo mal… (La sal y la luz del mundo, Mateo 5:13-16).
—Voy a hacer un remedio del monje para que no le tengan que hacer quimioterapia (El remedio de la sábila).
Aracely será siempre la que, con unos pocos ingredientes, creaba el soufflé de vegetales. Y, de largas horas de trabajo, las
mejores hayacas del mundo.
Será la única que pudo confeccionar con sus manos el vestido violeta "La Dudosa" o la camisa azul de mi hermanito.
Será siempre la dulce voz que extrañábamos tanto oír.
Será siempre la que, con tantas oraciones, lograba el milagro inesperado.
Dicen que los hijos no deberían significar sacrificio para los padres; a veces pienso que la nuestra dejó mucho de lado para
darnos tanto de ella.
Nuestra madre nos protegió con una pasión que desbordaba los límites de la razón y se preocupó siempre por darnos lo
mejor con lo poco que poseía.
Aracely será siempre la hermana protectora, la que recibía a sus hermanos en casa, la que les preparaba comida y la que
metía la cucharada…
La tía consentidora, la regañona, la segunda mamá.
Será siempre la hija que limpió con infinito amor las llagas de su madre.
La amiga especial que siempre estaba allí.
Aun si la defraudáramos, Aracely siempre tuvo humanidad y una oración para todos.
Las últimas semanas de mi madre, pudo escribir algunos mensajes. Uno de ellos fue:
—Si alguien alguna vez lee esto: Gracias a todos. A mis hijos… Gracias.
Su agradecimiento se congelaba en múltiples repeticiones…
El 7 de enero de 2026, Dios, en su profunda misericordia, nos dio la bendición de sentir su alma abrazarnos por última vez,
y la recibió en el Cielo.
Entonces, el ángel pesó su humanidad buena y su humanidad mala. La balanza se precipitó hacia la bondad para superar en
creces cualquier error cometido, con el infinito amor que nos dio.
En los libros de la historia de su alma, quedó escrita la lista de secretos y verdades de la vida de Aracely de Jesús.
Ella dejó atrás la decepción y la fragilidad del mundo terrenal para sonreír a un nuevo comienzo en el jardín que Dios
reservó para su alma.
Mientras nosotros, en este mundo físico, agradecemos su preciosa presencia en nuestras vidas, para seguirla amando y
extrañando cada segundo
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How did Aracely make you smile?

